Los que nos llevamos la comida al trabajo a menudo nos encontramos
con un problema cuando nos apetece llevarnos una ensalada para comer. El problema es en el aliño o salsa con la que queramos “decorar” la
ensalada: aunque nos esperemos al último momento antes de salir de casa por la
mañana para aliñar la ensalada, a la hora de comer esta se ha empapado tanto
del aceite, vinagre y similares que su aspecto es mas similar a un alga de esas
transparentes que los chinos echan a sus ensaladas que una lechuga. La otra
alternativa es llevarse el aliño por separado y aliñarla en el trabajo justo
antes de comerla, lo cual es mucho más
recomendable que hacerlo en casa pero tiene el inconveniente de tener que
llevarse unos cuantos botecitos mas con el consiguiente riesgo de que pierdan
su contenido en nuestra bolsa y ese tipo de cosas que suelen suceder cuando
tenemos prisa o tomamos el transporte público para ir al trabajo. Además, a mí personalmente
me resulta un coñazo andar llenando botecitos de diferentes aliños, eso cuando
nos acordamos de rellenarlos…
Bueno, pues hay una sencillísima solución a todo esto,
una autentica chorrada, pensaran algunos, pero os aseguro que el resultado es
bueno y la preparación y el transporte muy cómodo: Salad in a jar o la ensalada
en un bote.
El esquema sería el siguiente:
La preparación no podría ser más simple, en lugar del típico
tupper nos hacemos un bote de cristal relativamente alargado y en el ponemos el
aliño y la ensalada en orden inverso al que quedaría en el plato cuando nos la
vamos a comer, distribuyendo la ensalada por capas:
- Primero el aliño o salsa.
- Seguidamente los ingredientes más consistentes, los mas “duros”, los que menos absorben los líquidos: Zanahoria, tomates, aceitunas, pepinillos, cebolletas etc…
- Después las ingredientes más ligeros respecto los anteriores, aquí entrarían las lentejas, champiñones, cebolla, etc…
- Y por último los ingredientes que mas queremos proteger, para que nunca alcancen el aliño instalado en el fondo del bote: lechuga, rucula, escarola, canónigos etc…
Limpio y fácil de transportar, solo tenemos que tener
cuidado en que este siempre en posición vertical, la forma alargada del bote
nos ayudara en ese aspecto. Una vez en el trabajo solo tenemos que volcar el
contenido del bote sobre un plato para que quede todo en orden y como si la hubiéramos
preparado en ese momento.
Me encantan estas soluciones, simples, de bajo coste y de
baja tecnología. Porque a nadie se le había ocurrido antes? Por cierto, esto no
es idea mía…
En Ikea o en cualquier "Todo a 1 euro" tenemos varios tipos de botes que nos servirian para este cometido. O en su defecto, limpiamos un bote usado de garbanzos o de tomate. Eso si, preferiblemente de cristal.


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